jueves, 12 de marzo de 2020

ESE VIEJO PUEBLO DE MINEROS


Por Jorge Martínez Mejía



Mercado de El Mochito


Bebí cianuro cuando niño, por equivocación. No me gustó por amargo, pero el color verdoso de mis dientes y mis venas del cuello y mi piel rociada me dieron un gusto especial por la abundancia de cerveza. Soy Patrol el tóxico. Soy Patrol, el de las uñas moradas. Soy la gota de veneno que corre desde La Mina de El Mochito hasta el Lago Yojoa. Soy el torrente de agua verde, la montaña embarazada de peste, soy el poeta muerto, el incurable.

Soy cientos de machetazos recibidos. Soy el grito de los muertos degollados, el hedor del alcantarillado, soy el chispazo del arma de fuego disparada contra las rocas y contra los venados y contra los mineros. Soy una silueta y un trompetazo en mitad de la noche. 

Hay una cara por cada piedra que he lanzado contra el cielo. Si Dios en verdad mirara, si no fuera tan ciego, vendría sólo para cerciorarse siquiera de estos ruidos y estos gusanos que carcomen la tierra. He lanzado miles de pájaros contra el cielo, miles de peces, miles de halcones y tortugas doradas. Si Dios mirara, si no fuera tan ciego, vendría siquiera a preguntar cómo es que aún respiran estas culebras quemadas sobre las lozas azules del asfalto.

Ya no tengo más que cuatro dientes, los de arriba. Los de abajo están hechos pedazos. Mastico las hierbas y me sabe a gelatina, a musgo tierno, a heces frescas. Hago gárgaras con la arena estéril, lavo mis manos en un océano de polvo. Rasco mi espalda en las esquinas de los edificios y arranco los faroles amarillos porque entristecen mi corazón salvaje.

Estoy hecho de voces inútiles, de imbecilidades y gritos que me despiertan y queman mis oídos.  Estoy hecho de vidrios quebrados contra el cristal de mis ojos. Soy el botellazo de cerveza estrellado contra las paredes y contra las aceras. Soy el trago no pagado y el vergazo en el pico. Soy el escupitajo de las bartolinas; soy el trago de guaro sin boca y sin compasión y los ojos cerrados de las madrugadas. 

En un incendio teñí mi pelo de caoba y me arranqué un dedo del pie contra un raíl de las bananeras. 
Tres mujeres tuvieron el valor de darme un hijo y me dieron a beber jugo de naranja y gasolina. 

Yo soy Patrol el aplastado. Soy Patrol el de los huesos rotos, el envenenado. Soy el roedor de las minas, el viejo Patrol, amigo y hermano de tu padre muerto de silicosis. Soy veneno puro, el perro al que no pudo aplastar la compañía minera, el ojeroso, el esquelético Patrol a quien nadie tiró un hueso. 

Soy la úlcera del cielo soleado y el humo contra los ojos. Soy el chillido y el latigazo desfondando la noche. Soy el gigantón al que obligaron a comer tornillos y trastos viejos. Tengo dientes de lata, soy La Múkura, soy Chorro de Humo y Julio Moroca. 

Soy las rastras que ensordecen la estación de los camiones. Soy la casona abandonada de los buitres. Soy los muertos reunidos a comer como soldados con una tortilla en la mano y en la otra una botella de guaro.

Soy un gato negro pasando debajo de una escalera, soy un espejo roto, una taza descantillada, un pitazo del mediodía, la mugre de los dedos, el viejo que sueña meciéndose en una vieja hamaca. Soy el puente de madera en que se hundieron cientos de borrachos. 
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Yo soy Patrol el envenenado. Tengo un encendedor de hierro que me regaló mi abuelo. 

Soy este vicio de hablar mierda y el latido de este corazón que se asoma a ver por última vez su viejo pueblo de mineros.


jueves, 19 de julio de 2018

JK EDITORES PREPARA NUEVA COLECCIÓN DE LIBROS DE LITERATURA PARA NIÑOS Y NIÑAS













El Colectivo de Letras Hondureñas (CLEH) y JK EDITORES, la joven editorial de Honduras, anuncian la pronta aparición de su colección Manos a los libros.

Se trata de una serie de libros de literatura hecha a la medida de los niños y niñas de nuestro país por escritores de reconocida experiencia literaria y pedagógica.

Los escritores de este primer lanzamiento son Jorge Martínez Mejía, Ligia Aguilar y Kalton Harold Brühl, y con el excelente apoyo visual de los ilustradores hondureños Marcela Lara y Francisco Javier Vallejo. Los equipos de trabajo se han preocupado de las exigencias artísticas y pedagógicas que requieren los textos orientados a producir goce lúdico y efectivo aprendizaje de la lectura en todos los niveles de escolaridad.

Los títulos anunciados son los siguientes: Jorgito y sus abuelos, Mi hermano el zombi, La nube blanca, y Gordito infladito. Jorgito y sus abuelos relata las aventuras de un niño (Jorgito) inventor, lector y soñador; y las aventuras de sus abuelos, singulares personajes que resaltan el amor de la familia, la creatividad y la convivencia saludable. El gordito infladito y La nube blanca son dos libros decodificables (libros álbumes), no convencionales, creados con criterio de evaluación para el desarrollo de la conciencia fonológica. Son textos artísticos orientados al desarrollo efectivo de la destreza lectora que lleva al educando a mayores niveles de desarrollo de habilidades de comprensión. Mi hermano zombi es un novedoso libro comic en el que los pequeños lectores se divertirán aprendiendo y descubrirán una brillante historia de amor fraterno, no sin episodios fantásticos.

Una verdadera novedad en las letras hondureñas está a punto de llegar a las bibliotecas y librerías de nuestro país.






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LA HERMOSA COLECCIÓN SI CREO Y LEO ME RECREO, DEL PROYECTO EDUCACCIÓN




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




El proyecto EducAcción fue un programa implementado por USAID y la Secretaría de Educación de Honduras administrado por el American Institutes for Research (AIR).

El proyecto contribuyó con la Secretaría de Educación de Honduras en el logro de las Metas EFA (Educación para todos) y el fortalecimiento de la participación ciudadana en la educación.

En esta contribución en particular, USAID a través del Proyecto EducAcción y en colaboración de las Direcciones Distritales de educación, docentes y estudiantes presentaron la colección SI CREO Y LEO; ME RECREO, una producción de 43 libros de cuentos y relatos escritos e ilustrados por la niñez hondureña de varios departamentos del país y traducidos a las lenguas garífuna, pesh, miskita y tol. El proceso estuvo coordinado por el escritor hondureño Jorge Martínez Mejía. Esta contribución fortalecerá las habilidades de lectura de la niñez, así como el bagaje cultural de nuestros pueblos indígenas y afrohondureños.


EN HONDURAS NO SOLO HABLAMOS ESPAÑOL


Imagen: La sirena y el manatí, Nancy Navarro y Belkis Membreño, Trujillo, Colón. ©Proyecto Educacción, 2012. 
Acuarela sobre cartulina, 11X17. 





En Honduras hablamos diferentes lenguas aparte del español.

Hablamos pesh, tawhaka, miskito, tol, garífuna, mayachortí.
En Islas de la Bahía, hablamos un inglés conocido como inglés criollo.

Una de nuestras lenguas, la lengua lenca, murió hace más de cien años. Era una de las lenguas más ricas y complicadas de nuestros pueblos.

Nuestra forma de hablar varía en cada región, nosotros le llamamos catracho a nuestro español.








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